Lo cierto es que empecé a salir algunos fines de semana con
alguno de mis amigos de la pandilla a una disco que había en un pueblo cercano,
como a unos diecisiete kms.
Era sábado y
la discoteca estaba muy animada, era extraño, pero es que en ese lugar
predominaban por numero las chicas. Y de pronto ahí junto a una columna estaba
ella. Me quede mirándola, suelo por lo general siempre empezar por los ojos,
luego ya voy bajando, pero los ojos son algo especial, será fetichismo o vete a
saber qué, pero ahí estaba como un bobo mirándole a los ojos cuando volvió su cabeza
y me pillo en ello. Soy un cortado de libro y la primera reacción iba a ser
volver mi mirada a otro lado, pero rarísimo, no hice tal cosa, sino que bajé un
poco la vista y me quedé fijado en sus labios. Esa boca y luego toda esa cara
me resultaban conocidas a pesar de no haberla visto jamás antes. Bien podría haber
sido la doble de Susan Dey, aquella actriz joven de “Mama y sus increíbles
hijos” o “The Partridge Family “en inglés. En esa época esa serie
tuvo mucho tirón. Nosotros estábamos piraos por Susan Dey y las chicas por David
Cassidy.
Estuve media noche mirando como daba calabazas
al personal cuando la sacaban a bailar y ella estuvo también toda la noche
mirando como yo veía tal cosa.
Sí, era posible
que fuera aquello; - Mas, mucho más que una mirada-
Entonces en un
momento dado el DJ. Pinchó; “I've gotta get a
message to you” de nuestros amados Bee Gees (Era el grupo de cabecera de
Elvira y mío y esa canción en particular un fetiche total para los dos) y en
ese instante pensé; -No puedes perder esta ocasión. Te va a decir que ¡NO! Pero
te vienes a tu columna y la dejas a ella en la suya como hasta ahora y punto.
¡Me dijo… ¡¡¡Sí!!!
Y nos pusimos
a bailar. Yo no podía dejar de mirar su boca, ella se sonreía mismamente como
lo hacia aquella otra chica en la serie y luego me dijo: - Si vuelves a sacarme
a bailar, la próxima te daré calabazas, la siguiente te diré: -Sí y así
sucesivamente.
A partir de ahí todos los fines de semana volví a ese lugar y seguimos y seguimos bailando, pero ahora ya todas las veces. Aquello se convirtió en algo, esta muy claro y aun así nunca supimos nuestros nombres.
Fueron desde entonces muchos fines de semana como decía, pero con a veces... una excepción.
Ocurrió lo que nunca debería haber sucedido, si dices que estas locamente enamorado. Y por eso, lo que luego me prometí; - Que jamás volvería a ocurrir -.
Lo he cumplido hasta ahora, Y así será.

