lunes, 25. Mayo 2009
Y acabe la tarde ahí
escuchando un Réquiem. Bueno podría haber sido la "Novena" que me cogía
más cerca pero quizás hoy no parecía una tarde para acabarla con Beethoven así
que… ¿Por qué no pasear antes del concierto por las antesalas ya oscuras por la
poca luz vespertina que dan al coro, mientras los músicos se preparan? Es aún más
imponente quizás ahora cuando las luces ya rojizas y apagadas que entran a través
de las vidrieras haciendo mil juegos de sombras en los recovecos de este o
aquel capitel o...
Aunque no es menos
tremendo cuando entra por la mañana y las bóvedas y el crucero se llenan de una
especie de neblina que juega con las inmensas columnas proyectando sus sombras
en el polvillo que flota en el aire.
Qué más da eso
ahora, es el momento de la música y del instrumento más bello jamás creado.
La voz
humana.
Mañana...
maña será martes.
O cualquier otro día
de la semana.
In Paradisum | Una visión celestial del Réquiem de Fauré
jul,10:2026

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