Ya llegaba tarde de pasar la revisión al coche pero tampoco tenía ninguna prisa cuando me dirigí a la puerta automática de la gran superficie. El vendedor de la Once que tiene el tenderete justo tras ella enfrente levantó la cabeza cuando aún me quedaba para llegar ante los cristales que se abrirían automáticamente al llegar yo, y pensé si en realidad me veía llegar. Cuando me acercaba apareció una mujer rubia madurita ya, aunque muy pizpireta con un mono de color rojo procedente de la escalera mecánica de al otro lado. ¿Porque de dónde si no? Y aquí viene lo extraño, a pesar de fijarme en toda ella no recuerdo haberle visto la cara.
Al llegar a las puertas de cristal empezó a gesticular y dar con las manos en dirección al sensor de esas puertas y nada, aquello no se abría por más que lo intentaba. Me miró con lo que yo pensé un tono suplicante. El vendedor de cupones a lo suyo creo que ni se dió cuenta o ni me había visto hace un rato quizás tampoco a mi.
Me aproxime al fin a la puerta, moví la mano como limpiando el aire y automáticamente se abrió. La señora me dio las gracias apresurada como llego.
Un día J. Hendrix escribió esta canción que a pesar de durar tan solo dos minutos y pico es toda una maravilla. ¿Ve a saber porque la titularía? "Pequeña ala". Parece que habla de una chica y en todo caso una chica con nombre raro entonces "Little wing".
O quizás no fuera exactamente una chica. Quizás todo eso en todo caso a lo mejor lo veía él cuando estaba con ella.
Como quiera que sea, fue un joder que ingresara en el "club de los 27". Pero las sobredosis de heroína tienen estas cosas.
Well she's walking through the clouds
With a circus mind
That's running wild
Butterflies and zebras and moonbeams
And-a fairly tales
That's all she ever thinks about
Riding with the wind
When I'm sad she comes to me
With a thousand smiles
She gives to me free
"It's alright", she says
It's alright
Take anything you want from me
(Take anything)
Anything
Fly on, little wing
Me crucé de nuevo con ella esta mañana. Sigue igual. Parecería que ha hecho un pacto con Mefistófeles. Sigue con esa melenita rubia que le queda justo a su cara y sigue moviéndose con esa misma gracia. Siempre elegante sin llamar demasiado la atención.
No se si es una mala costumbre, pero suelo mirar a la cara cuando me cruzo con alguien. Y ella me devuelve siempre la mirada. Es guapa, pero es que sigue igual desde que la conozco.
Recuerdo aquella vez mientras paseaba. Estaba sentada en el porche. Había parado un momento, parecía, miraba al infinito. Leía, o estaba leyendo sin duda, porque tenía un libro descansando a su derecha en el pollo sobre el que se asentaban ambos. No pude dejar al verla ahí sentada, recordar aquella foto de los años setenta en que aparecía Guillermina Motta sentada en una acera con una minifalda que dejaba ver eso mas bonito de las piernas de una chica cuando se sientan así. Vestía una camisa de esas militares, una talla mas grande bastante que la que debería ser la suya, seguramente de algún conocido.
Volví al mundo y volví la mirada cuando por fin nos cruzamos, mirando como se alejaba. Se me quedo grabada como una foto esa cara inexpresiva, como en una pregunta infinita, siempre he visto en ella cada vez que a lo largo de los tiempos, porque es mas que uno solo.
Y como aquel día en el que miraba al infinito he vuelto a preguntarme; ¿Cuándo algo cortocircuitó en su mente?
a veces también Yo, soy una sombra...
Músicas: Stevie Ray Vaughan - -Little wing (subtitulado)
Me cogí mi disco enlatado (Quadrophenia -The Who) y un libro (Éramos unos niños - Patti Smith). Se estaba poniendo el cielo un poco chungo, pero eso suele pasar a veces en verano. A veces también al final del verano. Era ese libro que leía poco a poco para que me durase y durase, y durase. Me hacia ver lugres y situaciones que me eran muy familiares a pesar de ser yo algo mas joven que Patti y Robert. No soy gente de playa, de baños y aglomeraciones, pero claro la familia... ellas si y el día había sido un largo día de playa en el que yo me escaqueaba en cuanto podía. Pero ahora que iba a caer el sol y quizás algún chaparrón veraniego la cosa pintaba mucho mejor.
Me dirigí al borde donde el agua aun no llega y me senté a escuchar mi disco, y cuando iba a abrir el libro la vi. Era de las ultimas personas con alguna otra silueta pertrechada con cañas de pescar que quedaban. Mire como ya tenia recogido en un bolso de playa los enredos y como se quedaba mirando hacia donde se va el sol a descansar.
Y se puso a llover. Pero se estaba bien bajo la lluvia. Siguió mirando al horizonte. Yo guarde mi libro para que no se mojara y me puse a pensar.
Fue algo efímero, una tormenta de verano. Visto y no visto.
No se porque me puse a pensar aquello. Al fin y al cabo es un pensamiento recurrente cuando veo algo bello. Esta ahí muy adentro de mi subconsciente y cuando menos, aparece.
Esta mujer no es uno de mis héroes de papel es mi musa eterna. Y siempre ira unida para mi con ese otro monstruo que fue R. Mapplethorpe. Y después con su marido Fred "Sonic" Smith guitarrista de MC5 otro histórico del Rock con mayúsculas.
Hoy leía una entrevista en una revista y me la han vuelto a traer de regreso una vez mas, aunque mas bien nunca esta muy lejos de mi. Sus libros (algunos) andan ahí detrás mientras escribo. Es una de esas maravillas andantes para mi y que este mucho, mucho tiempo.
Humana y maravillosa siempre.
Ademas ahí fuera, se ha abierto el cielo y caen chuzos de punta. Que mas se puede pedir...
La canción en cuestión se las trae. Bueno todas las del disco más o menos. Pero esta sin dudas se lleva una gran parte.
Es cierto que derrocha pasión y además era verdad verdadera de la buena. Pero por experiencia se que al final no suele resultar. Sí... Se pasan unos años impagables junto a ella pero al final piensas; ¿Mereció la pena quitársela a tu mejor amigo hasta entonces?
¡Que coño...! Pues claro que sí. Si esos años junto a ella fueron de los más felices de tu putisima vida.
Esta mañana me he cruzado con dos buenos amigos míos (uno de ellos mi ex mejor amigo) que hablaban animadamente, bueno hablaba uno, que no para normalmente. Y C. me ha saludado efusivamente como de costumbre. P. como de costumbre sin sonreír y como sin mirar mucho.
¡NO! a pesar de haber pasado más cuarenta años aun no me lo ha perdonado.
Pero a la vista de lo que le ocurre al autor de la canción y después a mi es como si fuera una maldición que al final no acaba con la pareja unida a lo largo de los años.