me he quedado un momento perdido en el infinito.
veía los colores de la vidriera. Y no los veía . . . No sé.
Solo si sé que sentía los labios gruesos como hinchados y la extraña, y agradable sensación de aquellos otros rozándome-los como si no hubieran pasado las décadas.
Volví.
Y la imagen del reloj colgado en la pared,
con esas agujas varadas.
he de cambiar ¿ la batería ?
