Con rostro de mujer, te pintó la Natura,
con su mano, Señor y Dueña de mi amor.
Corazón de mujer, jamás acostumbrado,
a los rápidos cambios de las falsas
mujeres.
Tus ojos son más vivos y al mirar más leales,
que hacen brillar aquello, que observa tu
mirada.
Un hombre en el aspecto, de aparente
dominio,
que rapta el ojo al hombre y a la mujer
el alma.
Y tal como mujer, creado en un principio,
mas la Naturaleza, hizo de ti su gozo,
según te fue creando y me privó de ti,
al darte un atributo que en mi nada
supone.
Mas dado que al placer, de la mujer te hizo,
dales ese tesoro y a mí dame tu amor.






























