Como diamantes brillan, un millón de cristales gélidos sobre las hojas. Hielan la piel y el alma
que imágenes tan tristes traen esta noche los sonidos. Es como un viento gélido que hiele el rostro nada mas girar la esquina y salir de su aguardo. Así fueron mil tardes a pesar de soleadas. Llegadas las cuatro. Como aquel viejo reloj de ébano, el del príncipe Prospero, al tañer pesadas y graves una tras otra hasta marcar cuatro. El diamante zigzagueaba sobre el microsurco del vinilo negro brillante de humo, tan solo subiendo y bajando muy de vez en cuando debido a un ligero alabeo del disco, figura que se repetía hasta terminar por hacerse hipnótica. Y sin embargo jamás llegaron a relacionarse con los hechos acaecidos ni el álbum ni esos sonidos contenidos en el. Un misterio para aquellas lagrimas.
Música: Foreigner - Cold as Ice (Traducida al español)



