Cierta noche me dijo ahí arriba; - Voy a venir una de estas noches cálidas a dormir aquí entre las almenas, sola. Y es que por entonces si dejaban abierta la alcazaba y no había guarda ni se cobraba la entrada.
Intente persuadirla, porque sí ahí en una cálida noche de casi verano con la luna arriba del todo no dudaba yo de que sería toda una pasada dejarse arrullar por los ruidos de los insectos abajo y el paso de la luna. Pero también temía por ella tan menuda y bonita.
Y no, no estaba loca, ni yo tampoco, simplemente éramos un poco extraños. Nos salíamos algo de lo que nuestros amigos podían reconocer sus iguales.
No hablamos mas de aquello, luego...
ELVIRA
Qui la voce sua soave
mi chiamava… e poi spari.
Qui giurava esser fedele,
poi, crudele, mi fuggi!
Ah! Mai più qui assorti insieme
nella gioia de’ sospir
Ah! Rendetemi la speme,
o lasciatemi morir!
ELVIRA
Aquí, su dulce voz me llamaba… y,
luego, despreció.
Aquí, juraba serme fiel;
luego el cruel, ¡huyó de mí!
¡Ah! ¡Nunca más, aquí, ensimismados
en la felicidad, en los suspiros…!
¡Ah! Devuélveme la esperanza
o déjame morir!
Me pregunto si seguirá pensando igual. Yo no he cambiado mucho desde entonces, aunque si lo suficiente para que no me reconociera salvo en aquellos mismos tics cuando éramos solo uno.
Seguramente ahora disfrutaría mucho mas de mis mundos.
Bellini: I Puritani / Act II: Qui la voce sua soave (Live At Metropolitan Opera House, New York...

