Fue desabrochando los botones de mi camisa desde el cuello hasta el pecho. Hundió su cara en él y comenzó a besarlo como si no hubiese un mañana. ¡Cielos… juro que jamás chica alguna, incluidas las dos mujeres más importantes para mí me han hecho sentir algo tan sensual como aquello!
Un día me prometí a raíz de un desliz que tuve con otra chica en
una disco, cuando mi primer amor "oficial" aquel de mi "primera
vida" como ya respondí en un comentario en el post anterior, que mientras
estuviera ocupado, jamás tendría siquiera el menor asunto por más bobo que
fuera, con otra.
Hacía un
calor sofocante para no ser verano. Lo sé porque el curso ya iba rodando hacía
tiempo y eso ocurre en invierno.
- Sábado-
Mi “chica”
(incipiente pero bastante decididos ya) ese finde no había podido dejar la
"Uni." y venir.
La disco
estaba a rebosar, posiblemente eso y la calefacción, pero yo sudaba como
si hubiera hecho los mil metros lisos. Y no, no eran ni la calefacción ni la
aglomeración del local. Era Loli que puso al límite mi firmeza en aquella
decisión tomada hacia tantos años para no caer en la tentación. Y vive Dios
que hasta se me pasó por la cabeza. Y hasta vi incluso en mi pensamiento el
escenario donde terminar aquella noche algo más que templada.
Me abroche
botón a botón la camisa, la bese en la frente la tome las manos y le dije
cuanto la quería, como amiga, de los dos que era, de mi chica y yo mismo
y la deje a la puerta de su casa...
Eso fue
ayer. No. No ocurrió ayer, ocurrió hace muchos años ya.
Pero se lo contaba ayer a mi amigo, que por cierto se ha reconciliado con su ex
después del divorcio y ahora vuelven a estar juntos y ya no tenemos que quedar
sorteando los días cuando quedamos con ellos como hacíamos estos últimos años
durante su separación para no coincidir.
Él, me preguntaba
que como pude tener esa fuerza de voluntad para no caer en la tentación. Y le
contesté aquello de - ¡Polvo no echado, polvo perdido! Y lo reconozco, me
costó, es que aquella amiga nuestra era muy guapa y estaba como un
"quesito" pero hubiera sido una doble traición y más hacia ella misma
por cómo nos hicimos y por qué, tan buenos amigos un día.
La madre
de mis niñas que iba más adelante hablando con su
"ex-ex-esposa" nos miraba con cierta cara de entre extrañeza y
mosqueo. Y entonces él me preguntó que si alguna vez se lo había contado.
- ¡Que dices!
¿Para qué contar algo que nunca llego a ocurrir...?
Relato juevero correspondiente al día 15 que ideado por Tracy a propósito de diez frases correspondientes al libro; "Ay Willian" de Elizabeth Strout y que en este caso titula como:
" Ya me había ido, sin haberme marchado"

