Estos últimos días de calima al atardecer solía sentarme en el pretil a
modo de muralla que hay sobre el arco de la Coria y mirar hacia las sierras de
Montánchez y sobre ellas esas nubes extrañas que cruzan por encima. Podría
imaginar mil cosas ante esa visión, pero lo único que me vino a la memoria es
la gente maravillosa que he conocido a través de estos blogs en los años que
hace que estoy aquí. Empecé en Blogia y al otro lado del océano encontré
mucha de esa gente maravillosa de que hablo, alguna hasta hizo más de un viaje
hasta aquí para conocernos físicamente y ver si mis fotos eran de un lugar
real, y sí no eran decorados de alguna serie, que también, pero vieron que los
lugares son reales aunque si hayan salido en películas o series de TV. Alguna
de ella me acompaño desde tan lejos cada noche en aquellos años en que estaba
un algo pachucho y bueno, pasaron más, muchos más de cinco años y la cosa fue
bien. Ya no tengo conectado el micrófono del ordenata y el teclado es la única
entrada a este mundo pero sirve como aquel micro aunque echo de menos aquellos
acentos tan musicales, por ejemplo del Pacifico. Pero al leer sus textos me
suenan esas voces y esos como digo acentos. En Cataluña también he tenido más
de un amig@ de esos que escribían como los dioses incluso me han ayudado con
sus textos a leer algún libro en catalán, pero solo leer y así así, tiempo
habrá para perfeccionarlo.
Se van pasando de moda las bitácoras, ya no hay tantas como por entonces,
pero parece que habemos quienes nos seguimos resistiendo a que desaparezcan del
todo, aun habiendo casi abandonado el texto escrito y como mucho subir alguna
foto y una canción. A veces cuando veía que los seguidores llegaban a las tres
cifras borraba o cambiaba de blog y no se realmente por qué. Yo soy así de
raro. Otras veces estoy seguro de que he espantado a alguna de esas personas
maravillosas con las que he compartido letras que alguien muy querido esta vez
desde Andalucía se mosqueaba pensando que podía haber algo más que algunos
simples textos y algún que otro mail. Me lo he tomado con mucha calma, pero sí
que ha dejado un hueco bastante hondo.
Mirando esas montañas y las nubes que le sirven de toldo, por ejemplo, intentare seguir poniendo aquí lo que a mi parecer es bello de este mundo loco que nos ha tocado vivir y compartirlo con quien quiera que esté al otro lado de la pantalla. Que el magín para los textos se me ha secado mucho.
