Sigo en el dique seco...
Pero...
Ayer estuve con mi "galena oftalmóloga". Le conté que me aburro como una ostra sin perla pero que por otro lado he recuperado mi radio que tantas horas me hizo compañía cuando "aquello" entre otros muchos momentos, y ya de paso que no me había dicho cuando la próxima cita que yo pensaba que coincidiría con los dos meses de pan y agua. Y no, es un mes, o sea que se mete julio. Visto así lo bueno es que el mal rato, mas bien tortura en la oscuridad se va a alargar (dilatadores, luces exageradas... en fin) del reconocimiento.
Pero por otro lado la parte buena: --Dije no ejercicio físico, no los siete kilómetros matutinos de momento, no coger pesos. Si paseos tranquilos, sí fotografías, sí ver alguna película, si cocinar, leer...
Ahora se que podre subir a mis alturas algun dia de estos a mirar qué es lo que más me gusta desde hace unos años. Pero aun no termino de decidirme porque el perfeccionista que aún reside en mí sabe que se va a cabrear cuando lo haga. Desde allá arriba se observa un gran campo de visión del horizonte y lo que antes era una visión como la que puedes encontrar en un museo que te guste hasta la médula, en estos momentos se va a ver llena de "moscas" y mil interferencias visuales más. Por eso tampoco estaría mal esperar un poco a que se aclaren algo.
No pude reprimirme y me subí a la terraza y tire una foto al cielo. Luego ya en la noche me decidí a ver una peli de la Monaghan que es otra de mis "bellezas raras" Y después mire un rato las estrellas que se escapaban entre las nubes.
Paciencia.
El contador de estrellas (El.Sisa)
Se reconoce hijo de una lluvia de otros mundos
camina y mira al cielo, distraído como si fuera ciego
es la claridad de medianoche que le abre los pies
tiene un aura incierta de tristeza.
El contador de estrellas vaga por las calles
conoce el nombre de los más terribles dioses nocturnos.
¿Qué rostro tiene que cuando lo miras nunca lo ves?
tiene el blanco del firmamento en los ojos.
El contador de estrellas riega la ciudad
con el agua clara de una cifra que no sabe.
El contador de estrellas riega la ciudad
con un solo número que nunca ha calculado.
Los paralelos y los meridianos ha dado la vuelta,
mil telescopios ha roto de tanto mirar.
Siendo el vacío de tantas noches sin espejos
cuando las estrellas están ausentes.
Pero volverá para siempre a contar estrellas
entre las casas solitarias y sin luz.
Sufre la fiebre de un deseo definitivo
que va del cero al infinito.
El contador de estrellas riega la ciudad
con el agua clara de una cifra que no sabe.
El contador de estrellas riega la ciudad
con un solo número que nunca ha calculado.




