Hoy va de Philip K. Dick y una de sus novelas mas conocidas llevadas al cine; Blade Runner, aunque han llevado muchas mas, como Paycheck, etc. Lo cierto es que se pinta como pocos para adaptarlas aunque ya se sabe que el cine suele tomarse muchas licencias cuando adaptan los guiones, a veces con chapuzas importantes.
Esta la vi cuando se estreno en Madrid y me quede un poco flipado. En ese momento pensé que sería lo que luego ocurrió, una de esas pelis que llaman de culto. Luego el productor prácticamente la secuestro y encerró con llave y no volvimos a verla hasta no hace tanto. Pero yo como la tenia grabada, cuando me parecía me la ponía, Luego se consiguió volver a ponerla en el circuito y ya nos pudimos hacer, los aficionados con varias versiones. Y no me canso nunca de verla.
Esta semana los chicos de 'El tintero de oro' han propuesto para su concurso esa novela que da cabida a la película de que hablamos; "Do Androids Dream of Electric Sheep?" escribiendo algún relato que vaya de aquello y aunque no me suelo poner a ello, fuera de concurso. Yo no se escribir, ya lo sabéis, y hay gente muy buena haciéndolo así es que la entrada de hoy va sobre el tema. Es que me han dado en mi punto flaco. Como siempre colgare mis fotos y mis músicas aunque hoy he tenido que retorcer una de las fotos un poco para que se adapte algo al relato, y es como se ve amanecer desde mi balcón. Había que poner una terraza ¿y que mejor que esa...! He cambiado el cielo por uno de mis paseos y listo.
Así es que ahí va:
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RELATO FUERA DE CONCURSO
Coloco instintivamente de forma simétrica uno de los cristales que contenían sus grabaciones más preciadas, bien de imágenes, como musicales. Y es que para estas cosas tenía un... podría decirse, síndrome de Diógenes, ya que almacenaba películas antiguas del siglo XX incluso y libros tan viejos, de segunda mano, que se caían a pedazos y que por otra parte y a pesar de su decrepitud manifiesta, en el mercado negro valdrían un potosí teniendo en cuenta que ahora todo era de post-plástico y las materias naturales eran un bien preciado y buscado sobremanera. Mas este ejemplar que era su libro de cabecera; "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", novela de Philip K. Dick. Le quito el polvo con la mano y pensó como todas esas cosas que contaba su tesoro literario particular se habían cumplido en el presente.
Una vez en su Spinner, mientras conducía no podía dejar de recordar como su tatarabuelo le contaba historias que le parecían una película distópica como aquellas que tenía grabadas en alguno de sus cristales, incluida su fetiche "Blade Runner". Y siempre volvía a aquel mismo pensamiento que le traía de cabeza; -Me ha criado mi tatarabuelo, no he conocido más que en fotos a mis padres, a los suyos y a los de estos últimos. Sí, ya, en el siglo XXI los viejos llegaban a los ciento y algunos años. ¡Pero...! Lo cierto es que me ha enseñado todo prácticamente por eso le echo tanto de menos. Tanto como a ella. Conocerla había sido como un viento fresco. Como aquel que soplaba cundo aun había hierba y arboles y el cielo era de color azul y color fuego al anochecer después de dejar atrás el dolor de la primera ruptura. Ahora podía de nuevo hacer con esta chica todo aquello que había dejado atrás con aquel amor, de para toda la vida, que no pudo ser. Como ver en aquel cine destartalado Blade Runner y me quede flipado. Y ahora este mundo está lleno de "Andys" que son mi trabajo, un trabajo arduo porque estos en contra de lo que ocurría con los antiguos Nexus 6 en la película y en la novela, si son empáticos.
En ese preciso instante se encendió la pantalla del monitor del coche y apareció la foto de aquella chica, su chica, como wallpaper, pero lejos de volverle al presente la nostalgia se apodero de el de nuevo. Ella lo había dejado hacia tiempo para irse a uno de los planetas exteriores reprochándole que más que una especie de poli era un asesino.
De vuelta al presente pensó, y le asalto una duda que le dejo perplejo por unos momentos: - ¡Estos replicantes, incluso son mas empáticos que yo...!
Una voz en tono cabreado que salía de la pantalla le devolvió del todo a la realidad, espetándole: - ¡Vamos, coño! ¡Que tienes un montón de Pellejudos pendientes...



