Recuerdo que una noche tras un viaje que se alargo demasiado en la madrugada, durmió en mi cama, (yo no, esta vez) porque no eran horas para que lo hiciera en la suya.
Me resistí un montón a lavar las sabanas.
Llámame guarro si quieres...
Recuerdo que una noche tras un viaje que se alargo demasiado en la madrugada, durmió en mi cama, (yo no, esta vez) porque no eran horas para que lo hiciera en la suya.
Me resistí un montón a lavar las sabanas.
Llámame guarro si quieres...
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| trujillo-1971? |
Es lo que trae la primavera, y aunque el tiempo ya no es lo que fue, a veces se comporta como debería y esa tarde lo hizo, vaya que sí. Caían chuzos de punta. Y que mejor con el gris verdoso de la luz y el sonido de la lluvia afuera, poner un disco en el plato del giradiscos y tomar un libro que no desentonara con el decorado. Uno de esos libros que se te cruzan de pronto un día en cualquier kiosco de usados y nuevos de cualquier ciudad. Mirando a ratos tras los cristales y dando vueltas al coco a propósito de la firma de su presunto ultimo dueño.
Y la eterna cuestión:
¿Por qué ese libro?
y
¿Por que deshacerse de el?
Luego, mas tarde. Un paseo cuando caen las sombras.