Cierta noche me dijo ahí arriba; - Voy a venir una de estas noches cálidas a dormir aquí entre las almenas, sola. Y es que por entonces si dejaban abierta la alcazaba y no había guarda ni se cobraba la entrada.
Intente persuadirla, porque sí ahí en una cálida noche de casi verano con la luna arriba del todo no dudaba yo de que sería toda una pasada dejarse arrullar por los ruidos de los insectos abajo y el paso de la luna. Pero también temía por ella tan menuda y bonita.
Y no, no estaba loca, ni yo tampoco, simplemente éramos un poco extraños. Nos salíamos algo de lo que nuestros amigos podían reconocer sus iguales.
No hablamos mas de aquello, luego...





