Yo...
Estaba literalmente loco por ella y por entonces. Ella, por mi.
recuerdo que tenía predilección por el negro. Aquella faldita mini con una tabla grande en el centro y otras más pequeñas a los lados con las que el viento a veces hacía travesuras. Un jersey también negro de aquellos cortos que se llevaban en los setenta y que por momentos dejaba al descubierto su tripa. Era muy menuda pero con aquellos zapatos con un poco de tacón negros las piernas se alargaban (o ese efecto producían) y la falda se hacia aun mas corta.
Yo la tomaba en vilo por las piernas y la subía hasta la altura suficiente para besarle su maravillosa tripa plana y dura. Luego la bajaba lentamente hasta dejarla sobre uno de aquellos canchos y nuestros labios quedaban a la altura.
Luego me perdía en el cielo.
Un cielo gótico como ella y como el de esta mañana.
Aun me cuesta
creo que en cierto modo si debo ser un poco autista o como poco un poco Asperger porque
la deje marchar.
O quizás ella debería haber sido más valiente, menos inteligente y aquella última noche haber escuchado más a su corazón de lo que lo hizo.
Creía que me conocía por completo. Pero no conoce a este Tony que fue evolucionando demasiado despacio.
Aunque en esencia en cuanto a lo que teníamos eso, no ha cambiado una micra.
Bueno como dijo R. Batty: - All those moments will be lost in time, like tears in rain.

















