Que he corrido quizás más de la cuenta porque no llegaba a la cita a tiempo, que esa maldita carretera es un infierno cuando te tocan una caravana de camiones delante, que es un maldito rollo esa reunión de trabajo, que los camareros se cabrean (con razón) porque no son horas de llegar a ningún restaurante.
Que la tarde va dejando las sombras de las encinas cada vez mas largas, que la primavera que este año, lo es, en esta tierra mía en la que no suele, lo ha dejado todo verde y salvaje, que los verdes se teñían de amarillo mientras los kilómetros iban cayendo y en mi mente veía mi paleta, ahora abandonada porque ninguna musa se detiene un ratito últimamente junto a mi, y como uno de mis pinceles se mojaba con varios colores que de un golpe dejaba en el lienzo terriblemente en blanco lo que pudiera ser el comienzo de un paisaje de los muchos que se iban sucediendo a través de las ventanillas del coche.
Que... ¡Cielos! como desearía que le volviera medio loca la vista de esas imágenes, o el sonido de las mil y una músicas que día tras día me acompañan.
Que otra vida anterior a esta hace muchos años fue realidad todo eso y se esfumó entre las calles de aquella ciudad horrorosa llena de luces.
Que aquí estoy a oscuras oyendo, viendo cuadros en mi cabeza que ya quizás nunca más volveré a pintar físicamente.
… Sueños ...

