¡Oh! ¡La copa de oro está rota! Desapareció su esencia
¡Se fue; se fue! ¡Se fue; se fue!
Suenen, suenen campanas, con ecos plañideros,
Que un alma inmaculada flota sobre el río Estigio.
Y tú, Guy de Vere, ¿qué hiciste de tus lágrimas?
¡Ah, déjalas correr!
Mira, el angosto féretro que encierra a tu Lenore;
Oye los cantos fúnebres que entona el fraile. ¿Por qué murió joven?
Ven a su lado, ven.
Que el cántico mortuorio sea dicho
Fue digna de regir;
Un cántico fúnebre a la que yace inerte,
¿Por qué murió tan joven?
Malditos los que amabais en ella solamente
las formas de mujer,
Pues su altivez nativa os imponía tanto,
Dejasteis que muriera, cuando el fatal quebranto
Posó sobre su sien.
¿Quién abre los rituales? ¿Quién va a cantar el Réquiem?
Quiero saberlo, ¿quién?
¿Vosotros miserables de lengua ponzoñosa
Y ojos de basilisco? ¡Mataron a la hermosa,
Que tan hermosa fue!

