Había llovido anteriormente como si no lo hubiera hecho nunca. Estaba oscuro como si no fueran las nueve de la mañana. Nada que pertrechado para el agua fuera a dejarme sin mi paseo matutino. Y ahí estaba ella solitaria creciendo y menuda, en el lugar mas inhóspito posible soportando el chapoteo constante de los goterones de aquel canalón.
