Era un trasto... Pero es que era tan
joven, y yo venía ya tan de vuelta después de la debacle de todos esos años tan
llenos de color, que le dio la vuelta a toda aquella atmosfera gris en que
habitaba ahora y me había sumido desde aquel adiós.
Y no hacía más que revolotear a mi alrededor con
una vitalidad fuera de lo común. O más bien al contrario muy común. ¿Si
no de qué a su edad? Por eso me eche a temblar, porque no podía por menos que
recordar a la Lolita de Novokov. Y ¡ coño ! luego de pasarme toda la novela
mentalmente por la bola es que te pones en lo peor. Por eso le preguntaba que a
donde iba con un vejestorio, aunque no lo era tanto, pero lo suficiente entre mi
edad y la suya y más en esos momentos de marejadas mentales entre lo terminado
y por lo que se veía venir. Insistía ella en que: -La edad aquí no tiene nada
que decir. Tampoco es tanta la diferencia.
Luego
yo pensaba que como lo había vivido de relativamente lejos (porque me di cuenta
que siguió a distancia mi ruptura) los últimos días con -E-, era más el morbo
que otra cosa lo que la atraía.
Parece
que me equivoque al pensar esas cosas porque seguimos juntos y hemos tenido dos
hijas. Y también tenía razón en que luego la diferencia se suaviza con el
tiempo, relativamente pienso yo.
He
cumplido setenta y tres hace un mes y pico. Y ahora inexorablemente vuelve a
manifestarse de nuevo esa diferencia.
¡Vaya
que se manifiesta!
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| Wife |
¡Pero que me quiten lo bailao'!


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