Estuvimos juntos en un concierto.
Los dos sentados el uno al lado del otro, recuerdo que me llamo la atención su falta algo más que incipiente de pelo. Era un concierto de órgano y trompeta...
En San Martín de Tours. Sí, éramos tres. Debíamos ser tres en ese banco de la iglesia
Yo tenía veinticinco. Ella veinticuatro. Él poco más o menos.
Por entonces aún tenía mis rizos salvajemente rebeldes.
Pero ella, no se atrevió a venir con nosotros. Su hermano (uno de mis amigos) me lo presentó
El pobre no entendía ni papas de castellano.
Quizás ella se habría sentado entre nosotros dos
ºº Ahora ella, no está con ninguno.
Organo y vidrieras de S.Martin de Tours


Time rearranges the seating, leaving some spaces forever quietly unfilled.
ResponderEliminarYa lo creo...
EliminarLa vida gasta esas bromitas....
ResponderEliminarPues claro, si no sería un montón aburrida.
EliminarSiempre estará en vuestros recuerdos, como has demostrado hoy.
ResponderEliminarBesos
Bueno en los míos si claro, me imagino que en los suyos también aunque solo sea por haber tenido un hijo en común.
EliminarBesos.
Momentos que siguen ahí, en tu recuerdo y seguramente en el de los tres.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pues vete a saber, si te pones a pensar en como funciona cada cabeza.
EliminarAbrazos.
Seguro que es un bonito recuerdo. Besos.
ResponderEliminarNo, el tipo fue el que se quedo con mi amor de toda la vida, pero al final como yo sabia que ocurriría, no logro retenerla.
EliminarPor eso odio París.
Besos.