La conocí un fin de semana de casi verano cuando aún no habían llegado las vacaciones. No era una de esas chicas guapísimas de cuerpos gloriosos que salen en las pelis o series de jovencitos (que es lo que éramos por entonces) Creo que se llamaba Pilar, - ¡Joder es que uno ya cuenta setenta y tres inviernos! - Me gustó nada más verla- siempre me han gustado esas mujeres que no son bellas tremendas pero que tienen como yo digo” ángel”. Tenía una voz extraña -yo le decía de ”muelle” y enseguida congeniamos-. Eran los tiempos aquellos de los guateques y nos pasamos toda la noche bailando y hablando. Precisamente ahí estaba su belleza exuberante.
Mi amor oficial,
ese que nunca se olvida por muchos años que
vivas, y esto lo digo por vivido, aunque luego rehiciera mi vida amorosa con
otra mujer esta si una maravilla aunque mas joven, estaba estudiando fuera y nos escribíamos
(entonces cartas y con estilográfica) que era la única forma
de estar relativamente juntos cada semana o algo más hasta que volvía algún finde
a verme. Pues esta Pilar congenió conmigo de tal manera que nos escribíamos a
partir de aquel primer lunes siguiente a vuelta de correo cada día. Tan extraño resultaba
que mi madre se mosqueo de que, a esta, carta diaria, y a la oficial cuando
tocaba.
Es mi sino, siempre
he tenido una muy buena amiga y confidente mientras tenía novia, y creo que los hombres no podemos o debemos a ojos
de algunas mujeres, y sobre todo si están de buen ver, y por eso pienso que me duraban tan poco. No estaba enamorado
de ella en absoluto, a mi me traía loco la oficial de entonces. Tanto que incluso
después de volver a enamorarme y hasta casarme (esta si lo entiende. Además es
amiga también suya, me imagino que por eso llevamos tantos años
juntos) solo tengo buenos recuerdos de aquella que se fue. Es lo que suele quedar cuando hubo amor de verdad.
Cierto día Pilar me comunicaba mediante una postal que se iba a ese “”
jodido ” país de vacaciones donde también perdí a aquel amor primero a que me refería
hace un rato. Debería haberle contestado pero decidí dejarlo “”Fluir” y
no hacerlo a pesar de tener ya comprada la postal para ello.
Creo que se
cabreó. Porque no volví jamás a saber de ella.
A veces pensé preguntar a una amiga común (que nos presentó) por ella. Pero no. Luego siempre lo he dejado;
“” FLUIR ”
" FLUIR "
" FLUIR "

