Hay lana de cordero bajo mis pies desnudos.
Las paredes están pintadas de rojo
ocre y tienen extrañas insignias;
algunas lucen como ojos de buey, otras como pájaros y botes. Más abajo en el
pasillo, él puede ver a algunas personas; todas de rodillas. Entre suspiros
entrecortados y murmullos ellos pelean, en cámara lenta, para
moverse hacia la puerta de madera al final. Habiendo visto los cuerpos
inanimados del Gran Desfile de los Envases sin Vida, Rael corre para hablar con
ellos.
“¿Qué está pasando?”, le grita a un monje susurrante, el que bosteza y responde, “Aún falta mucho tiempo para el amanecer.” Una esfinge llama su nombre diciendo “No le preguntes, el monje está borracho. Cada uno
de nosotros está tratando de llegar a
la cima de las escaleras, una salida nos espera allí.” Sin preguntar cómo él puede moverse con
libertad, nuestro héroe se lanza
valientemente a través de la puerta. Detrás de una mesa llena
de comida, hay una escalera de caracol que llega hasta el techo.
Eran letras extrañas que se parecían más a
los mundos de ahora mismo que a aquellos en que estaban escritas, las que
intentaban parecerse un poco al mundo real. Porque la verdad es que eran
muy liricas y fantasiosas y un bastante caóticas como yo mismo.
Por eso creo que le gusté al principio y se enamoró después, al fin y al cabo, así era ella por entonces, incluso más que yo mismo en ocasiones concretas. Ocurre que ellas suelen ser más cerebrales aun siendo así, y quizás alguna vez pensaría que era un poco arriesgado un ser como este toda una vida.
Reconoceré que a veces, e incluso más,
suelo ser bastante hermético y no vio la otra mitad del personaje. Pero también
soy tremendamente practico y puedo muy bien separar esas personalidades en cada
ocasión que se presente, no en vano era de ciencias, y más al trabajo (frío y
calculador) a que me dedique durante toda mi vida, aunque no me gustase. Bueno
quitando los momentos esos, en que la adrenalina funciona a tope y estas al
borde del abismo. Me imagino que ahí aparecía el loco del otro lado para
resolver lo peligroso.
Creo que, si hubiera sido más valiente, a
estas alturas se habría divertido mucho conmigo.
Pero igualmente pienso que al final, en el
día menos pensado habría dado la espantada. Este acuariano necesita sus
momentos de libertad individual (la doy y espero recibirla igualmente) y no
todos los compañeros de viaje están dispuestos para algo así.
En fin. Esta canción y todo el álbum son
una pasada.
.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario