Si quieres saber donde está tu corazón, mira a donde tu mente se va cuando se pasea.*
Extraño lo que puede llegar a jugar
nuestro cerebro a propósito de un simple fotograma con nuestra memoria...
Anoche miraba una película y en cierto
momento salía el templo de Debod. Durante un momento me quede como pasmado
pensando que hay como un vacío en mi memoria, memoria que para las imágenes
tengo fotográfica.
En efecto me vi ahí una mañana, solo he
ido a el lugar dos veces, una mañana decía, me recuerdo leyendo en ese lugar,
solo, no sé qué leía, pero es como si aquella chica no existiera y yo sé que sí,
que ya estábamos juntos, pero no consigo situarla. Es totalmente como si no
existiera como digo, como si no la hubiera conocido. Y todo esto a pesar de lo
importante que fue en ese periodo de mi vida para mí. Volví otra vez después y
me ocurre exactamente igual puedo recordar incluso como estaba por entonces con
todo detalle el decorado al rededor incluso que muy cerca, creo, había un
esperpéntico y enorme mástil y una bandera a juego. Pero de ella nada, nada en
absoluto a pesar de que el resto de nuestra vida juntos no se ha volatilizado
en absoluto en el tiempo. Y es curioso yo que voy fotografiando todo a mi paso
nunca haber tirado foto alguna de ese templo en ninguna de las dos ocasiones
que estuve ahí. Pero de alguna manera anoche cuando vi la imagen ella flotaba
en la atmosfera del lugar. Luego la imagen que me sugería mi cabeza es la que
he hecho para subir aquí, mucho más oscura que la real y sin color y no de otra
manera.


Quizás estabas tan metido en la lectura de ese libro que tu mente divago por las lineas y todo tú alrededor se quedo en segundo plano.
ResponderEliminarHasta las musas más hechiceras dan lugar privilegiado a las palabras escritas en los libros.
Un abrazo.