Me encanta, siempre me ha encantado cuando descubría una canción nueva, un grupo nuevo. Corría a enviarle el enlace a mi amigo Cayín, desgraciadamente ya no podrá ser más. Pero bueno fue bonito mientras duró. Pues decía o quería mas bien decir que ayer descubrí un pintor que no conocía; -Jesús Galiana “Yissus” Lo leí en el semanario del finde. Ahora hace abstracto. Y ya se sabe para hacer eso hay que saber pintar de verdad. Parece que anteriormente había sido ilustrador entre otras cosas. Y figurativo claro. Uno de sus cuadros me impresionó maravillosamente por la luz como de costumbre. En mi esto es algo que me encanta. Como resolver la luz en los cuadros. Recuerdo que me podía pasar horas mirando un cuadro de Goya y como resolvía esos botones iluminados u la luz en alguna camisa o tela. Con Picasso me ocurrió algo parecido en un pequeño oleo en Málaga. Te acercabas al lienzo y desaparecía el misterio. Algo tan sencillo que al alejarte creías ver lo que veías en lugar de la mancha que en verdad como un goterón de pintura en el lienzo, y en ese momento era cuando tomabas conciencia de que estabas ante un virtuoso. Aunque el resto del cuadro en cuestión hubiera sido una mierda ese momento era genial, maravilloso y descubrías al genio que había tras los pinceles.
Reconozco,
cando aún era pintor, que me obsesionaba con las luces hasta el punto de que la
hora del cuadro fuera la correcta según de donde venían esas luces. Luego de
pronto un día me dije; - ¡a la mierda! El que pinta soy yo y aquí la realidad
es y será la que yo diga y cree- no volví a preocuparme de donde venían la luces,
aunque reconozco que seguí `poniendo las sombras en su lugar preciso. Hasta el día que guardé todos los cachivaches
de pintar.
Ahora
con las fotos es más fácil solo hay que mirar, como antes sí, pero lo interesante
lo hace la cámara por sí , Aunque reconozco que a veces retuerzo el momento
como cuando hacía lo otro.
Ese
pintor empezó a pintar abstracto cuando le sobrevino el Parkinson a los treinta
y nueve, creo.
Yo colgué
los pinceles cuando se fue mi musa y aunque comenzó la sequía a los veinticinco,
los colgué definitivamente a los treinta y tantos. Luego seguí haciendo fotos.
Y hasta que dure.
t & e.

No hay comentarios:
Publicar un comentario