Ahora que es tiempo de catarros y constipados como quiera que algún enfriamiento que otro se deja caer entre kleenex & kleenex con la musiquilla de fondo y la tarde decadente de un finde otoñal en curso, la imaginación vuela o más que eso se despeña tiempo abajo:
Sí, me la pillé, y
no había vacunas por entonces para la gripe así es que me quedé encamado con mi
tocadiscos al lado y un vinilo; un "sencillo" tremendamente alabeado que su amo un pelín beodo, se había dejado al sol y que por entonces me habían dejado a mí, dando vueltas llenando todo el espacio con la
música que hablaba de aquel loco.
La tarde por un
momento se iluminó un poco. Apareció ella con su faldita de tubo negra y su
jersey cortito que era la moda en esos años a juego también negro muy ajustado.
Su melena larga por entonces y esa sonrisa suya maravillosa como toda ella. Era
menuda mismamente como una de aquellas figuritas de Casades, pero en gótica, como le gustaba vestir.
No paro de darle
vueltas a como se puede vivir en cordura absoluta toda una cantidad de
años, aunque sí con momentos puntuales de “grillada” lucidez. Y es que de pronto
te enamoras perdidamente (1969), la correspondencia es absoluta también con
igual intensidad y ya la cordura es difícil de conservar, pero claro eran
tiempos un bastante psicodélicos a pesar de el país y las entendederas que
mantenía el personal que se decía normal.
Pero como sentencia
el dicho; “Todo lo bueno engorda, o es pecado”.
A los veinticinco
todo se va a la mierda (con perdón), amenaza con llegar la cordura y todos
aquellos colores parece que se van a diluir o como poco la paleta se va a escorar
mucho a grises varios.
En poco tiempo
(años) vuelven aires con olor floral de nuevo (me imagino que la juventud de
aquella nueva mujer). Pero sí la necesaria cordura al final se impondrá, mas
que nada porque hay que pagar las facturas, entre otras.
Y que vienen las niñas, ¡coño! Aunque afortunadamente ellas no
ven con malos ojos que su padre, si tiene algo raro, pero en el fondo divertido
y pinta de color el mundo cuando se les pone oscurillo.
Luego con la edad
todo vuelve a su lugar, y hasta se puede vivir de miedo estando como
una regadera. Bendito retiro.
Él, ahora se sube a la colina, se sienta en su lugar de pensar* y pasa del mundo durante unos ratos.
Día tras día, solo, en la colina,
el hombre de la sonrisa boba permanece perfectamente inmóvil.
Pero nadie quiere conocerlo,
creen ver tan solo un loco
que nunca da una respuesta.
Pero el loco de la colina
observa el sol ponerse,
y los ojos en su mente
ven al mundo girar.
Está en el buen camino, y su cabeza en las nubes.
El hombre de las mil voces habla perfectamente algo,
pero nadie parece escuchar su voz
o el sonido que parece emitir,
y es como que él jamás se da cuenta.
Pero el loco en la colina
observa al sol poniéndose,
y los ojos en su mente
ven al mundo girando.
A nadie parece agradarle,
pueden adivinar cuáles son sus intenciones,
él jamás muestra sus sentimientos.
Pero el loco de la colina
observa el sol ponerse,
y los ojos en su mente
ven al mundo dando vueltas.
Vuelta, vueltas y vueltas
Él jamás los escucha,
sabe que los locos son ellos.
A ellos no les agrada…
observa al sol poniéndose,
y los ojos en su cabeza
ven al mundo dando vueltas.




Una buena historia para irse a recoger y dormirte soñando en que hubo tiempos pasados donde la felicidad vse lecdecua locura,
ResponderEliminarUn abrazo , felices sueños.
Gracias Campo veo que también eres algo nocturna.
EliminarBesos.
No se puede vivir sin un poco de locura, al menos no vivir como yo lo entiendo, vivir de verdad, no rellenar días en un calendario...
ResponderEliminarLa vida es demasiado corta para perder tiempo y ya se pierde bastante teniendo que dormir. Y vivir algún rato rodeando la realidad tampoco está mal.
EliminarSalud.
Recuerdos que aun con el paso del tiempo se leen vivos, y esa imagen recostado mientras revives aquellos momentos. Un bonita entrada.
ResponderEliminarEs uno de los dibujos de aquella época que le hice en ese libro con cubiertas de terciopelo verde a la que fue mi musa y pensé que lo mejor era ponerme dentro como ya he hecho en algún otro en vez de buscar alguna colina que seguro iba a salir sin loco incluido. Vamos, "matar dos pájaros de un tiro"
EliminarBueno es que hoy iba el reto juevero de eso, por ello la entrada. Aunque quizás cualquiera de las entradas de mi otro blog el de "Erik" hubiera ido mas con el tema.
Un abrazo.
Buenos días Erik, tú relato tiene una mezcla de humor, nostalgia y una pizca de locura para recorrer su vida, desde aquel amor psicodélico que le puso el mundo del revés hasta la serenidad de quien aprende a disfrutar de su propia rareza, sin duda el poema completa esa mirada con una reflexión preciosa: quizá el llamado loco sea quien mejor comprende la vida, mientras los demás se limitan a seguir las normas. Porque, a veces, conservar un poco de locura es la forma más sensata de no dejar que el mundo nos robe los colores.
ResponderEliminarBellísima participación, me ha encantado.
Un abrazo
Claro Nuria, hay que dejar a la locura un ratito para que con el estrés de nuestra vida "normal" no termine por volvernos del todo locos. Y En aquella época yo era el psicodélico y ella la que tenía la cabeza mas en su lugar aunque mucho también de excéntrica. Una pareja de finales y principio de los sesenta-setenta que miraba mas al exterior que al país tan encorsetado que teníamos por entonces por decir algo. Yo hubiera seguido hasta el fin de los días y se que ella también, por como se expresó en los últimos momentos, pero no pudo ser. En fin, la vida sigue y todas las vidas tienen su encanto maravilloso. Y si eso no se hubiera conducido como lo hizo ahora no tendría lo que tengo.
EliminarBesos.
Lindo,Erik e o louco na colina e suas nostalgias e reflexões nos agradam ler...
ResponderEliminarabraços praianos, chica
Gracias Chica disfruta de sol que luego viene el invierno cuando menos te lo esperas.
EliminarBeso.
¡Benditas locuras, pasajeras o permanentes!
ResponderEliminarPues sí que lo eran.
EliminarBesos.
Como siempte me gusta tu relato juevero. Guardar un punto de locura se hace casi imprescidible.
ResponderEliminarMe encanta el loco de la colina mirando el atardecer i también Erik en su lugar de pensar. No hay que perder nunca esta faceta contemplativa.
Un abrazo, Erik.
Claro que sí, sino, el mundo seria aburridísimo.
EliminarA mi me encanta de vez en cuando sentarme ahí arriba y ver irse el sol.
Besos.
¿Y qué sería de nosotros sin esa chispa de locura? Sobre todo teniendo el país como lo teníamos, todo prohibido y todo pecado por aquel entonces. ;-)
ResponderEliminarMe gustan tus dibujos o esas fotos con ese efecto.
Besos
Es un dibujo como puedes ver abajo del todo tinta china negra y el blanco el papel se encargan de todo. En la de arriba me añadí de una foto mía en las escaleras de Santa María la mayor.
EliminarBesos.
Quién no ha vivido esa época de locura, la locura maravillosa de la juventud envuelta en la música y por esa música se ha enamorado dejando suelta la pasión y la locura de amar y ser amado.
ResponderEliminarLuego los años te aplacan, la familia, los hijos, pero luego..., luego cuando los hijos se van de casa vuelves a vivir otra locura, mas pausada por los años pero locura al fin.
Muy buena historia que me remontó a los años '80 con su divina locura.
Saludos.
PATRICIA F.
Jamás podre olvidar a aquella mujer. Me moriré y seguiré un poco enamorado de ella, aunque un poco menos también porque ahora tengo a de la que me enamore cuando se fue.
EliminarY tienes razón porque las niñas ya viven su vida al margen nuestro el problema es que ella es mas joven que yo y tiene una energía inagotable. Juro que en la próxima reencarnación no me casare con una mujer mas joven que yo. A la semana que viene me vuelve a llevar a Mallorca y cuando vengamos me llevara a Tokio. En fin eso es vivir a los setenta y tres.
Salud.
Amigo Erik, boa noite de paz!
ResponderEliminarUm texto bem escrito com odores outonais.
Adoro o tempo onde podemos ficar num refúgio secreto.
Que idade maravilhosa vivemos agora!
Gostei muito.
Tenha dias abençoados!
Abraços fraternos
Poema e vídeo muito bonitos também.
EliminarParabéns pela sensibilidade!
La verdad es que fueron muy buenos tiempos. En cuanto a la canción de Mc.Cartney , redonda ¿verdad? y la letra una pasada como puedes ver.
EliminarBesos.
Hay un tiempo para deslumbrarse, para tener un poco de locura.
ResponderEliminarY luego t al vez buscar un equilibrio, pero sin saltarse la etapa de locura.
Saludos
El que nace loco (y además hippy) creo que no cambia nunca del todo.
EliminarSalud.
El loco sabe que la cordura se esconde detrás de la locura... conoció el tiempo sin entenderlo y decidió guardar silencio, su silencio valía más que la cordura
ResponderEliminar