La luz esta mañana es esa que cualquiera quisiera para hacer algunas fotos. Pero no era un dia especialmente pensado para ello, no al menos hoy.
Era mas un dia para detenerse a mirar esa luces y esas sombras y como definen la imágenes en los ojos. Luego el ánimo acaba por poner lo colores precisos.
Aunque a veces se cuela la música y se introduce como una variable más a la hora de percibir el resultado de todos esos cuadros. Han ido cayendo una tras otra las canciones y aunque al final cuando yo las voy enlatando en mi walkman terminan por fin en un orden alfabético mecánico. No es posible que yo haya elegido escucharlas en ese orden que hoy si que cambian los ánimos.
Los reales eran colores rabiosos por culpa de esa luz blanca que viene del sol a esa hora en que es nueva como recién estrenada, sin filtros y que hacen a los colores sí, tan reales y desprovistos de flores
Luego se van sucediendo los escenarios y se van sumando a esa catarata de sensaciones que influirán sobre los ánimos.
Voy mirando los epitafios uno tras otro y me pregunto en la imaginación, de quien lo pensó, si quien está ahí tras la lápida o quien la encargó.
O bien encuentras esa que por limpia, sencilla y, o natural solo dice...
Me doy cuenta en un instante que aunque la música no ha parado mientras pensaba en ello. No he escuchado nada en absoluto durante...
Solo he pensado al ver el paisaje montañoso frente a mi ahora, que la unica musica posible será la que sonará esta noche en la entrada de mi bitácora.


