Ha sido un fin de semana largo, muy
largo donde ha cabido de todo, vida, muerte, pasar. . .……
Aún no ha terminado y ya cansa.
Esta mañana muy temprano como muchos fines de semana
(hoy es martes) he salido a recibir el aire, más o menos como Afrodita la lluvia o algo parecido, en mi cara. Cuando aún
casi no han puesto las aceras ni al sol sus rayos.
He leído algo de un primer amor en un blog amigo y una canción que me ha dejado
hecho una "m...." (bueno más o menos).
He como siempre tirado fotos, incluso del escaparate de una de esas librerías
que se dedican a libros viejos y de octava mano. Y ahí justo frente al
escaparate me he quedado pensando en algo que me ocurrió el sábado este pasado
en la UNED en una ciudad a unos ochenta kilómetros de aquí con aun olor de
sabanas de hotel de hace treinta años al menos...
Un pasillo largo lleno de puertas. A lo largo de él gentes sentadas en
escaleras o en los pocos bancos esparcidos en el mismo, se llenaban de polvo. Ahora ya es verano. Una chica con un libro negro y un extraño marcapáginas, al levantar mi cara del que yo
ahora leía mientras esperaba, observe que me miraba. Seguramente coincidimos al
levantar los dos los ojos de nuestras respectivas lecturas. Me sonrió
levemente con una mueca y casi sin mover un solo musculo de su cara, yo hice lo
mismo quizás por simpatía, y seguí con mi lectura. Una hora más o menos después
cuando terminada mi espera nos dispusimos a salir del edificio, tuve que
volverme al observar sobre la madera que sirve de asiento del banco del fondo
del pasillo, ahora vacío del todo y en silencio absoluto, el libro negro que leía la chica con ese extraño pero ahora menos por conocido, marcapáginas.
Era aquel libro de poesías de Edgar A. Poe en edición bilingüe que compro un día de 1970 en Bujaco, ella (mi Ella), y que
me encantaba y teníamos como tantas otras cosas a medias, y que hace unos cuatro
años conseguí encontrar yo un ejemplar (aquel se lo llevó
consigo cuando lo dejamos), aunque ya no negro del todo en una de mis correrías por librerías de
alguna de las ciudades que por una u otra causa suelo visitar.
No, no lo tengo (aquel de la chica, en la UNED), lo deje encima de la mesa del conserje por si alguien volvía a
reclamarlo.
El marcapáginas... ¿casualidad? era como el mío, consistente en una estrella de
cinco puntas con otra igual en su interior por medio de las cuales se sujeta a
las páginas del libro, y con un sol en lo alto de la punta de más arriba.
Pero antes de ponerlo en la mesa me cuide de dejar una nota en su interior
cogida con el marcapáginas.
Ahora escucho en Spotify nuestro disco de los Bee Gees.
Y ahora los colores en el cielo sobre este parking de E. Leclerc desde donde
escribo esto están empezando a pintar todo como un lienzo mágico para mí solo, y pienso en la chica del libro y le pido mentalmente como en la
canción... "Pinta mi mundo"
De nuevo. .........¡ !........
martes, septiembre 8 2009
domingo, junio 21 2026
Plasencia
tonynotime.blogspot.com

Qué buena mezcla de momentos personales, literatura, música y esa hermosa foto final, Erik ¿o debería decir Tony?
ResponderEliminarAbrazo grande, desde el Culo del mundo, donde hoy empieza el invierno.
Como prefieras.
EliminarUn abrazo.
Un lunes con nombre de martes y un poco de todo que gusta leerlo porque al fin cualquier dia suceden cosas que hacen el mundo mejor.
ResponderEliminarEste mundo va a ser difícil ponerlo mediamente decente. Pero bueno vamos a no pensar mucho que va a ser peor.
EliminarPerhaps some books are never really lost, only passed from one reader's hands to another, carrying old memories between their pages while quietly waiting for the right moment to return and remind us who we once were.
ResponderEliminarPor eso me gusta comprar libros viejos ya usado por alguien desconocido porque a veces me he encontrado dentro notas manuscritas de su antiguo dueño.
EliminarUm texto que provoca uma introspecção curiosa.
ResponderEliminarGostei.
Abraço
Gracias Zorro.
EliminarUn abrazo.
Me gusta cuando mezclas tantas cosas y cada una parece ir tirando del hilo de la siguiente... al final todo parece un caminar en círculo, volver a los mismos lugares, observar las viejas cosas con ojos aún más viejos y esperar que todo, de repente, tenga algo de sentido... vano intento pero, mientras tanto, queda lo que escribvimos.
ResponderEliminarBueno, de todas formas, parece que el mundo se va a la mierda y no hacemos nada para remediarlo. Si se fuera del todo quizás si por casualidad alguien encuentra nuestras fotos y nuestros desvaríos se podrá hacer una idea de lo locos que estábamos. O que simplemente éramos unos románticos trasnochados. Siempre será mejor que el mundo frío de unos y ceros en que vivía antes de jubilarme.
EliminarUn lunes muy especial que nos depara una diversidad de cosas que hace diferente, curiosos y mágicos cadde pedia renglón de tu entrada.
ResponderEliminarEnvuelto en fotazas y música pegadiza. No se puede pedir ni una mijita más.
He disfrutado la lectura.
Gracias.
Besos.
Pues me alegro Mari Carmen, al menos un ratito has estado entretenida y si te ha gustado mi galimatías, me puedo dar por satisfecho.
EliminarUn beso.
Un momento raro pero me parece de lo más interesante.
ResponderEliminarLa imagen una fotaza, ¡qué cielos y vaya colores!
Besos
*Parece que Blogger no quiere publicar mi post. 😤
Si, últimamente esta pasando mucho. Uno de estos días leí a alguien que cambiando la fecha se publicaba.
EliminarUn abrazo.
Que bonito atardecer. Besos.
ResponderEliminarAlgunas tardes son reventonas, ¿Verdad?
EliminarBesos.