y de pronto la vi venir, era una figurita menuda pero no me cuadraban sus andares y aun menos aquella melenita con cierto volumen. No, siempre la recuerdo con el pelo liso cayendo la melena, incluso a veces hasta su cintura o con una especie de coleta como mucho recogido el pelo.
No quise mirar mucho por si no fuera pero algo extraño se me revoluciono ahí adentro, algo demasiado familiar.
Pero incluso al llegar a mi altura como aquel día en el entierro de las cenizas del abuelo a pesar de estar a unos centímetros, todos los hermanos y a pesar de la conversación no logre verle la cara.
Se quedo un instante rara como yo mismo, como quien se cruza a un fantasma y se perdió hacia un giro en el camino que terminaría por hacer desaparecer su imagen tras la esquina, no sin antes ladear levemente su cabeza y mirar.
Después se perdió en la noche entre las calles de mi ciudad medieval.
Músicas en esta entrada: Los Íberos (España) - Las tres de la noche (1968)

