Una amiga me decía muchas veces; -Es que eres muy transparente y eso no es bueno.
Otra amiga me decía; -¿Que coño haces? Esa chica no te gusta. Aun estas enamorado de aquella y te quieres convencer de que no pero es que sí. Además esta chica mira mal.
Esta mañana en el mercado (los jueves es mercadillo) mientras esperaba mi turno para comprar mi mitad de queso fresco para siete días la chica que estaba delante mío comprando quesos y algún embutido llamo mi atención; - Es menuda pero me gusta ese cuerpo menudito y esa media melena blanca sin teñir, pensaba. La mire varias veces y justo a la izquierda vi como esperando a un tipo que no podía estarse quieto ni un momento como si estuviera con prisas y no le dejaran marchar. Le mire, me miro, me volvió a mirar, yo volví a mirar a la chica, le volví a mirar a él. Y al rato caí en la cuenta... La remiré de nuevo por un lado, por otro (-¡Joder mira que me gusta! volví a decirme). -¡Coño! ¡Es Ana! ¡Mierda, mierda... Si ya lo sabia..!
Por fin se dio la vuelta y se encontró conmigo. Me sonrió como de costumbre y yo a ella, como de costumbre , aunque esta vez no le dije nada, ni ella. Pero me encantó esa mirada pilla de a veces, suya. Al tipo nervioso si le dije: -¡Adiós..!
Ahora sí, me contestaron los dos.
Ella es la amiga que me decía hace siglos (45a) lo de que yo no estaba enamorado de aquella chica y que miraba mal. Él (el nervios) es su marido.
Y yo sigo siendo muchas mas veces de lo que debería; muy transparente. Pero además un despistado de libro, y mas tonto que los pelos de salva sea la retaguardia. Que ven venir la m... y no se apartan.
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