22 ene
Está lloviendo ahí fuera y me encanta ese ruido del agua cuando no es del todo tranquila. Aún no han quitado los adornos navideños. Echaba de menos esas noches lluviosas de inviernos pasados. O mejor de inviernos antiguos. Entonces a oscuras, en penumbra, como ahora, a la sola luz de un flexo, no había pantallas. Ahora es a la luz del monitor del ordenador mientras tecleo un texto que ya casi no suelo. Con música como entonces pero con algunas diferencias o quizás mejor ausencias, pero no, el guion no lo escribimos a nuestro gusto y cuando todo es de color de rosas a veces va y se tuerce. Tampoco es que sea el fin del mundo. Se vuelve a empezar y listo porque seguro que llegaran partes en ese guion que incluso mejoraran las expectativas primarias. Ahora estoy seguro de ello a la vista. Pero siempre te quedará aquella cosilla extraña de que habría ocurrido si... Y a de cuando en cuando, la noche mas inesperada viene algún sueño en esa etapa antes de la vigilia, de esos que se recuerdan y aunque sea agradable... Quizás mas al contrario de si hubiera sido desagradable, queda un regusto agridulce que dura a lo largo de todo el día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario