Me gustan esos días de luces cambiantes que pasan a ratos del tenebrismo mas rabioso a esas pinceladas de luz que un sol perezoso deja escapar entre las nubes bajas, niebla no densa con la que el viento juega como lo hace en aquella, película, la gravedad con lo que hay bajo el sweater de Kirsten Dunst.
Me paro durante ratos para ver paisajes diferentes de un mismo lugar y escucho, ahora, mentalmente la banda sonora de la película y veo a ratos lo que tengo delante y al tiempo las imágenes esas sí tenebristas en las que se, y nos recrea, Lars von Trier de ese campo de golf casi al final del film.
Y es que Wagner se pinta como pocos para ponerle dramatismo al cine. Bueno y uno, que ya no sabe si es un poco bipolar.



En esos días grises la melancolía despierta. Besitos
ResponderEliminarBueno, un poco quizás si.
EliminarBesos.
Un rato acompañada por la melancolía nos pone en nuestro sitio, a veces me detengo y miro obsesivamente sin ver. Abrazo
ResponderEliminarHay un tiempo para todo y así se hace menos aburrido el recorrido.
EliminarSalud.
Me gustan la primera y la tercera, son geniales... y Wagner, por supuesto!
ResponderEliminarBesos
Son así un poco agridulce como la peli.
EliminarBesos.
Bajo cielos de claroscuro, el autor funde el paisaje real con el tenebrismo de Von Trier. La luz vacilante y Wagner invocan esa entrega gravitatoria de Justine hacia el abismo. Es una crónica de sensibilidad extrema donde la geografía externa y la melancolía interna se funden en un mismo naufragio. Saludos.
ResponderEliminarTengo que volver a verla, es de esas que me gusta volver varias veces porque siempre se me queda algo atrás. Como en los nocturnos de Delvaux, que hay que mirarlos muy despacio. Esta tarde te estuve leyendo y no se por que algo me recordó cuando aun pintaba, antes de hacer fotos que es mas tranquilo. Me vino a la cabeza esa sensación que tengo cuando veo un cuadro mío y me parece que lo ha pintado un extraño aunque se de sobras que fui yo.
EliminarTendré que volver a leerlo, aunque hubiera sido mas efectivo si las fotos de las cucarachas en vez de ser americanas hubieran sido las que había aquí antes de que las desplazaran esas rubias que se ven mas bonitas que las otras sin alas visibles y negras.
Salud.
a mi también me gustan esos días en que sales con abrigos, a mitad de camino te lo quitas y, cuando vuelves, te has congelado... las fotos quedan bonitas en esos días, y los pensamientos discurren por lugares extraños.
ResponderEliminarPero tiene su encanto, si no sería muy aburrido.
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