Amanece con ese sol mortecino de a veces en invierno. Y la mañana es de lo mas inhóspita merced al viento que sopla anárquico cambiando a veces la dirección. No se si es el día o soy yo mismo pero los dos somos como si uno, de un gris bastante oscuro.
Me he parado un rato a mirar ese arbolito muerto que me cae justo a la izquierda del camino y al que ya he tirado mas de una foto. Son bellos los arboles muertos. Es otra clase de belleza de la que tuvieron pero siguen siendo bellos a mis ojos. Además la vida florece en ellos a su pesar, o quizás para bien en forma de hongos o líquenes y entonces aunque su brillo propio haya desparecido otro brillo prestado los cubre.
Después de coronar el camino, en la primera curva hacia la muralla me encuentro la vieja higuera difunta que poco a poco se va cayendo a pedazos pero que aun se ve bonita arropada por las ramas de un congénere de otra raza. Sigo adelante muralla abajo y ahora todo se llena de verdes, hasta los canchos que delimitan el camino hacia abajo adornados de musgo fresco, pero pienso en mis arboles muertos, y pienso si tendrán alma y si la tienen ha donde ha ido. No me creo mucho que tal cosa exista al menos como algo etéreo. De existir si los humanos tienen de eso. ¿Por qué no lo arboles? también están vivos y son mucho mejores (iba a decir personas, que incongruencia) que los mismos humanos. Es como decía Antoine de Lavoisier; - La materia (o la energía) ni se crea ni se destruye, solo se transforma (uno, es que era de ciencias) por eso nada muere del todo, y en un día gris oscuro como hoy pesan mucho esas cosas. Quizás también es que ahora mismo la parte de la muralla por la que transito al otro lado da al viejo cementerio y a parte el viento trae las campanadas de San Francisco tañendo a muertos. Pero volviendo a esa cosa abstracta que llaman alma, debe haber algo porque a mi ahora mismo como muchas de estas mañanas de paseo mías el alma preciosa de mi amiga muerta me acompaña y la siento como cuando estaba conmigo.
De todas formas es que soy bastante gótico y por eso árbol muerto que me encuentro en el camino se viene conmigo en forma de fotografía.



